Estamos de vuelta...
Aparte de la alternativa Barcelona, la eterna Roma, la cosmopolita Londres... hay una ciudad que me encanta, la meláncolica Madrid.
De nuevo, una vez más recorrío mis instintos más primitivos, como si supiera donde atacar para que vuelva algún día de nuevo.
Tras una noche de Viernes, en que se cumplió lo que me decían poco antes, algo así como "te lanzas con los brazos abiertos y te vas un trompazo".
Madrid fué la excusa perfecta, para pensar, para enriquecerme como cada vez que voy, para felicitarle a mi mejor amiga su entrada en los 19, para pasear con la única compañía de un joven Alemán por las calles de Fuencarral, Chueca y Malasaña, para aprender a hacer mojitos de categoría... y por supuesto para disfrutarlos, creo que al final fueron 2...
La capital me formó en recuerdos, para aprender del pasado, son ya numerosas las veces que me marcho pal centro solo a poner en orden mi vida, otras veces marché y volví dejándola más en desorden...
La compañía mejoró mediante pasaba el rato, primero el Erasmus más vasco que conozco, después Xan y Diego junto a un grupo de donostiarras y un joven pintor compartían litros en un piso de Moncloa, al que nos apuntamos con unas pizzas, el plan se alargaba y Tobi y yo marchamos agotados al encuentro en nuestro nuevo hogar. El piso sitado en Ponzano 27, esa terraza desde la que se veían los techos de todo Madrid, un desayuno con la mejor de las compañía, un gabacho, novio de la hermanísima. Conocer al futuro compañero de viaje a Roma de alguien tan especial como puede ser tu amiga mas fiel, y que vayas con este al monasterio del Escorial para terminar hablando de mujeres apunto de hacer un strip - tease al ritmo de umbrella... con la mirada atenta de un par de amigs desconcertadas y un alemán borrachín...
La fiesta fué sin duda de las más curiosas, llena de gymkanas, chinos que te venden cervezas, nuevas compañías, viajeos amigos... COÑO!! tu por aqui!!, copa tras copa, piedra, papel y tijera.... chupito de la mayor mierda que he probado en mi vida, pero sólo por lo aútentico que podía ser un camarero así, teniendo en cuentaque ni siquiera el taxista se había atrevido a entrar a aquella calle..
- Aquellos os van a robar en cuanto salgaís del coche. Nos advirtió. Esto está lleno de putas, yonkis y maricones...
Madrid terminó con la tripa llena, de todo, un amable y productivo paseo por el rastro, y un concierto en directo improvisado de percusión en el parque del retiro...
Como siempre. un 10.
Las fotos del viaje en www.flickr.com/photos/nopaperwords
